Quedar con un amigo para almorzar es uno de los placeres extraculinarios. La conversación, plato a plato, entre mordiscos, masticaciones, sorbos y degluciones, es siempre un buen condimento en la mesa. En la comida, el estómago conversa y la boca digiere. Carles Valls dixit.
lunes 1 de diciembre de 2008
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