martes, 17 de junio de 2008

Electrocutado


Como algunos de mis sueños son muy góticos, llenos de pesadillas tremebundas, ataques de pánico y algún que otro halarido desgarrador, he pedido visita a un exorcista, pero no pude ir porque tenía la agenda llena reservada a curas pedófilos. Por eso, finalmente, decidí prescindir de sus servicios y hacerme un electroencefalograma en la Seguridad Social . Una enfermera-verduga de bata blanca me enchufó mi cuero cabelludo con todo tipo de cables y una computadora analizó en quince minutos mis curvas grisáceas. La máquina no ha detectado níngún tsunami en mi cerebro. Creo que la máquina es la única que entiende mi cerebro. Carles Valls dixit.