jueves, 30 de octubre de 2008

Mortadelo y Wagner


Un gurú del frikismo me invitó a disfrutar de la comedia musical Mortadelo. Hacía tiempo que no veía un espectáculo tan horroroso, penoso, patético y subnormal en el escenario. Se trata de un espectáculo de carnaval de pueblo, con un karaoke de tontainas y un coro de jamonas que tararean los hits musicales españoles. O tal vez, es que ya no entiendo los mortadelos. Sin embargo, la paradoja teatral es que sufrí el mismo profundo malestar, náuseas viendo la obra de Mortadelo que cuando me tragué el Parsifal de Richard Wagner en el Liceu. No es lo mismo tener sensibilidad cultural que capacidad para aguantar tostones. Carles Valls dixit.